¿Podría la tecnología vLEI sustituir a las contraseñas para la autenticación empresarial en el futuro?
El mundo digital sigue dependiendo en gran medida de las contraseñas. Cada día, las personas inician sesión en sistemas, aprueban transacciones y acceden a plataformas utilizando cuentas de usuario y contraseñas. Sin embargo, en un contexto empresarial, este enfoque presenta una limitación importante. Una contraseña solo demuestra que alguien ha podido acceder a una cuenta; no demuestra a qué organización representa esa persona ni cuál es su función oficial dentro de dicha organización.
Aquí es donde se hacen visibles las limitaciones de los sistemas de autenticación actuales. Al mismo tiempo, se están desarrollando nuevas soluciones a nivel internacional para permitir que las organizaciones demuestren su identidad y autoridad de forma digital y fiable. Una de estas soluciones emergentes es la tecnología vLEI.
Por qué las contraseñas no son suficientes para la autenticación empresarial
La autenticación basada en contraseñas se diseñó originalmente para usuarios individuales. Cuando se aplica a las organizaciones, surgen varios problemas.
Un riesgo importante es el phishing. Si la contraseña de un empleado se ve comprometida, un atacante puede obtener acceso a sistemas que gestionan transacciones financieras o información sensible.
Otro problema es que las contraseñas no acreditan las funciones organizativas. Cuando alguien accede a un sistema, a menudo es imposible verificar técnicamente si esa persona es un director, un representante autorizado o simplemente un empleado.
Las contraseñas tampoco proporcionan un vínculo estandarizado con la identidad oficial de una empresa. Muchas plataformas dependen de direcciones de correo electrónico o nombres de usuario, pero estos identificadores no están reconocidos globalmente como una forma fiable de identificar a una entidad jurídica.
Debido a estas limitaciones, las organizaciones y los reguladores exploran cada vez más formas más fiables de verificar las identidades corporativas en línea.
La identidad corporativa en el mundo digital
En los mercados financieros, ya existe un sistema de identificación global para identificar de forma exclusiva a las entidades jurídicas. Este sistema se conoce como Identificador de Entidad Jurídica o LEI.
Un LEI es un código de 20 caracteres que identifica de forma exclusiva a una entidad jurídica que participa en transacciones financieras. El sistema se introdujo tras la crisis financiera de 2008 para mejorar la transparencia y ayudar a los reguladores a supervisar mejor los riesgos financieros.
El conjunto global de datos del LEI está coordinado por la Global Legal Entity Identifier Foundation (GLEIF), y los datos son de acceso público. En la actualidad, los códigos LEI se utilizan en varios marcos normativos relacionados con la información financiera y la transparencia de las transacciones.
Sin embargo, aunque un LEI identifica a una empresa, no especifica qué persona física actúa en nombre de dicha empresa ni qué cargo ocupa esa persona.
¿Qué es el vLEI?
Un Identificador de Entidad Jurídica verificable, o vLEI, es una solución de identidad digital construida sobre el sistema LEI existente.
El desarrollo del ecosistema vLEI está coordinado por la Global Legal Entity Identifier Foundation (GLEIF). El objetivo es crear un sistema que permita verificar organizaciones y sus funciones mediante credenciales criptográficas.
La idea que subyace al vLEI es que la identidad de una empresa puede vincularse a credenciales digitales verificables. Estas credenciales pueden ser comprobadas automáticamente por los sistemas, lo que les permite confirmar tanto la organización implicada como la función de la persona que actúa en su nombre.
Cómo puede el vLEI verificar las funciones dentro de una organización
Una de las capacidades clave del vLEI es la posibilidad de conectar las funciones organizativas con una identidad de empresa verificada.
Por ejemplo, una credencial digital podría confirmar que una persona específica actúa en una función como:
Director
Firmante autorizado
Oficial de cumplimiento
Cuando tales funciones se vinculan a la identidad verificada de una empresa y se aseguran criptográficamente, otro sistema puede verificarlas automáticamente.
Esto significa que la autoridad organizativa ya no depende únicamente de documentos o procesos de verificación manual. En su lugar, pasa a ser técnicamente verificable en las interacciones digitales.
Por qué esto es importante para los bancos y las empresas tecnofinancieras (fintech)
La verificación de la identidad es fundamental en los servicios financieros. Los bancos, las plataformas fintech y los sistemas reguladores necesitan verificar constantemente quién actúa y en nombre de qué organización.
Si las identidades corporativas y las funciones organizativas pueden verificarse digitalmente, varios procesos podrían ser más sencillos y eficientes. Por ejemplo, los identificadores estandarizados como el código LEI pueden mejorar significativamente los procesos de KYC y de verificación de clientes. Como se analiza en nuestro artículo sobre la optimización del KYC con el código LEI, los identificadores de entidades estructurados pueden ayudar a las instituciones financieras a verificar las organizaciones de forma más rápida y fiable.
Estas mejoras pueden afectar a varios procesos empresariales importantes, entre ellos:
• KYC y verificación de clientes
• informes regulatorios
• transacciones entre empresas
• procesos de firma digital y autorización
Un sistema basado en identidades organizativas verificables también podría reducir los riesgos de fraude, ya que la autenticación se basaría en credenciales digitales verificadas en lugar de solo en cuentas de usuario o contraseñas.
El futuro: una capa de confianza entre máquinas
Un posible desarrollo futuro implica sistemas que puedan verificar automáticamente la identidad de los demás.
Varios expertos en identidad digital sugieren que tecnologías como el vLEI podrían sustentar marcos de confianza entre máquinas, aunque su adopción generalizada aún está en fase de desarrollo.
En un entorno así, las organizaciones, plataformas y servicios digitales podrían autenticarse entre sí sin intervención manual.
Esto podría ayudar a crear una capa de confianza digital global en la que las empresas y los sistemas interactúen de forma segura, incluso en entornos altamente automatizados.
Es poco probable que las contraseñas desaparezcan por completo en un futuro próximo. Sin embargo, la forma en que las organizaciones demuestran su identidad en línea está evolucionando gradualmente hacia soluciones de identidad digital estandarizadas y verificables. Tecnologías como el vLEI pueden desempeñar un papel importante en esa transformación.
Las organizaciones que ya utilizan el sistema LEI pueden dar el primer paso hacia una identidad digital más sólida manteniendo un LEI activo y garantizando que los datos de su entidad sigan siendo precisos. Si su empresa aún no dispone de uno, puede registrar un LEI fácilmente.